La horrible muerte de Álvaro Ussía este fin de semana ha destapado muchas cosas feas. Cuando la cosa pinta mal Gallardón esconde la cabeza, pero sale Manuel Cobo a defender a su jefe. Cobo es como un portero de discoteca, el portero que a todos nos gustaría tener. Tal vez Cobo se equivocó de oficio, tal vez Gallardón también.
Y mientras que unos protestan, otros presumen. Los vecinos del centro se rasgan las vestiduras ante la impotencia de ver invadidos sus espacios públicos cada fin de semana por miles de gritones, borrachos, meones y vándalos.


