Las Cabezas de Machado no son las únicas obras de Pablo Serrano que podemos admirar hoy día en Madrid.
Pablo Serrano nació en Crivillén (Teruel) hace ahora 100 años. Se fue de España muy joven, vivió en Argentina y en Uruguay, y viajó por el mundo. Pero en 1955 regresó a su lugar de nacimiento, al poco tiempo se instaló en Madrid, aquí tuvo su taller y aquí murió, treinta años después. En la interesante y emotiva introducción al Catálogo de la Exposición “Pablo Serrano 1908-1985. Las Huellas del Caminante”, la nieta del artista Valeria Serrano, dice que, viviendo en Madrid, es imposible no acordarse de su abuelo, el gran escultor. Y así es, la obra del artista ubicada en diferentes lugares de la ciudad nos invita a recorrer una ruta singular.
Iniciamos nuestro paseo a través de la escultura de Pablo Serrano en Madrid por el barrio de la Ventilla, en el distrito de Tetuán, que a finales de los años 60 del pasado siglo XX era una barriada de chabolas y ambiente marginal.
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