Y aunque no recuerde lo que es ser extranjera sigo acordamdome lo que es caminar por un paso peatonal cuando el sol te pega en la cara y algo te dice que ya has conquistado esa ciudad, y tal vez en este caso esta cosa judeocristiana de sufrir para merecer me ha resultado positiva, porque entonces digo “yo me curtí a esta cuidad, la pelié y la gané, es mía, hoy Madrid es mía” Y mi Madrid es totalmente diferente al Madrid de mis amigos, sean españoles, venezolanos, cubanos o franceses. Mi Madrid es de cafés y de sólo dos o tres, mi Madrid es mi tertulia, Madrid es unas calles y unos cines, y un piso y los autobuses: Madrid no es vivir en Europa, ni en la cuna de la cultura, ni la aventura de hacer un cambio. Ahora Madrid es simplemente eso Madrid. La cuidad esta. Es tan poco o tan tanto Madrid para mí como lo es para el castizo de toda la vida.
Y ahora voceo, y tuteo y vosetreo. Y me da igual, y me da igual conjugar vos con eres, y sos con estar. Por que Madrid no es una caña en la Plaza Mayor, Madrid es un vaso de agua en la cocina de mi casa, porque al final de cuentas, es eso: mi casa.
Madrid, mi casa
30 de Noviembre del 2008 23:55:09 Por: Nerea Marco
Categorías: Sociedad Etiquetas: calle, madrid, turismo
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