Está claro que la victoria de Barack Hussein Obama marca un antes y un después. Por primera vez un afroamericano llega a la Presidencia de los Estados Unidos de América. Algo en lo que pocos creían y algo que en pocos países del mundo puede materializarse. ¿O alguien imagina la victoria en España de un candidato de etnia gitana o de origen magrebí? En todo caso, el triunfo de Obama es el triunfo de la democracia, esto es, la democracia norteamericana, que con todos sus peros, se ha manifestado en plenitud. Lo que pone en evidencia que cuando la ciudadanía se moviliza se deja sentir.
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