Los electores madrileños premiaron al PP por la ampliación del Metro, según un estudio de la Fundación Alternativas
Los electores madrileños premiaron al PP por la ampliación del Metro, según un estudio de la Fundación Alternativas
Los electores madrileños han premiado reiteradamente en las urnas a los políticos del Partido Popular por la ampliación del Metro realizada en la región desde 1995, a pesar de que no se puede demostrar que los Gobiernos populares hayan invertido más en aquellos barrios donde tenían mayores posibilidades de conseguir réditos electorales, según un estudio realizado por la Fundación Alternativas.
El informe titulado “‘Ampliar para ganar’: Las consecuencias electorales del crecimiento del Metro en Madrid, 1995-2007″ analiza la utilización del gasto público para construir coaliciones electorales de apoyo.
“Si bien nuestros resultados no han mostrado de manera convincente que los políticos regionales del PP invirtieran más en aquellos barrios donde tenían más posibilidades de conseguir réditos electorales, sí han mostrado que los electores madrileños premiaron a aquellos presidentes regionales que promovieron la ampliación del Metro”, recogen las conclusiones de los redactores del informe, Luis de la Calle Robles, del Instituto Juan March y del Departamento de Ciencia Política del Instituto Universitario Europeo (Florencia) y Lluís Orriols i Galve, del departamento de ciencia política de la Universidad de Oxford y miembro del Nuffield College.
Así, concluyen que las dos condiciones básicas para que los electores premien una buena política –”claridad en la asunción de responsabilidades y visibilidad de la política para el ciudadano”– parecen haber existido en la Comunidad de Madrid de los últimos doce años. Estos resultados “prueban que los votantes tienen en cuenta en su cálculo electoral los beneficios materiales que sus gobernantes ofrecen en sus territorios”, señala el estudio.
Pero, por otro lado, estos resultados también pueden señalar, primero, que los votantes siguen “criterios autointeresados”, son “cortoplacistas” sin preocuparse por la asunción de sus costes; y tercero, que a veces “son incapaces de delimitar claramente la responsabilidad de cada agencia gubernamental ante políticas exitosas”.
“Respecto del ‘autointerés’, si los votantes en lugar de evaluar al gobierno por el buen funcionamiento de su territorio en general, sólo miran sus bolsillos a la hora de votar, los gobernantes tienen vía libre para usar estratégicamente los recursos públicos con el objetivo de maximizar sus probabilidades de reelección. Este hecho puede llevar consigo un uso ineficiente de los recursos públicos desde un punto de la utilidad agregada de la sociedad”, advierte el texto.
En el caso de las ampliaciones del Metro en Madrid, la Fundación Alternativas destaca que los planes de inversión han respetado siempre el ciclo electoral de cuatro años, lo que ha permitido a sus promotores celebrar los festejos de inauguración antes de las elecciones.
Por ejemplo, apunta que en la primera legislatura de Esperanza Aguirre (2003-2007), las ampliaciones empezaron a entrar en funcionamiento a partir de finales de noviembre del 2006, poco más de medio año antes de las elecciones regionales. Las dos nuevas paradas resultantes de la ampliación de la Línea 5 hasta Alameda de Osuna fueron las primeras en abrir sus puertas en noviembre, pero las inauguraciones continuaron hasta muy escasas semanas antes -e incluso días- de las elecciones.
“Las inauguraciones en esta legislatura tuvieron lugar, en promedio, unos 46 días antes de los comicios. Esta cantidad asciende a 60 días para la segunda legislatura de Alberto Ruiz Gallardón (1999-2003), aunque la mayoría de estaciones del plan de ampliación de esa legislatura se inauguraron sólo un mes y medio antes de las elecciones”, subraya el informe.
Pero añade que esta tendencia es menos acentuada en la legislatura 1995-1999, ya que parte de las obras culminaron en fechas posteriores a las elecciones. Si se excluyen estas obras (parte de la nueva Línea 8 y la estación Eugenia de Montijo), las estaciones se abrieron, de media, a 163 días de las elecciones. “Por lo tanto, las inauguraciones se produjeron en los últimos meses de legislatura, hecho que muy seguramente facilitó que éstas estuvieran presentes en la mente del votante a la hora de acudir a las urnas”, recoge.
No obstante, el estudio apunta que la proximidad de la inauguración a las elecciones ayuda pero no asegura que los ciudadanos se percaten de ellas. “Debido a la falta de datos de encuesta apropiados, es difícil medir con seguridad lo visibles que fueron las ampliaciones de Metro ante los ojos de los ciudadanos de Madrid. Pero a partir de las encuestas que disponemos del CIS podemos constatar que el número de ciudadanos que no muestran una opinión cuando se les pregunta por su satisfacción con la política de transportes es especialmente bajo, lo cual denota una alta visibilidad”, agrega.
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